Kingdom Hearts
Viernes, septiembre 3rd, 2010Antes de que saliera el primer Kingdom Hearts me decía continuamente: joder, qué pintaza, ése juego tiene que ser mío. Y cuando me hice con él, varios amigos me miraron con algo de desprecio diciendo “¿Disney y Final Fantasy?” o “¿Disney y esos feos con zapatones?” Pero cuando les hablaba de lo que era el juego y lo bien que te lo pasabas visitando los distintos mundos de Disney con Sora, lo flipaban y más de uno quiso probarlo y, de hecho, lo probó.
La verdad es que este título hizo que Kingdom Hearts sea en la actualidad una de mis sagas favoritas de rol, muy por encima de Final Fantasy, ya que aquí mola todo desde el primer título, no a partir del cuarto y cargándose su molabilidad de mala manera con su Deus Ex Machina.
Kingdom Hearts es un action rpg en el que controlaremos a Sora y haremos que un par de personajes más (Donald y Goofy, pudiendo cambiar a uno de los dos por el personaje del Mundo Disney que visitemos) nos ayuden en nuestra aventura, equipándoles lo que consideremos necesario y asignándoles unas órdenes concretas para que más o menos actúen como lo haríamos nosotros si pudiésemos controlar a varios personajes a la vez en tiempo real.
La historia comienza después de una escena como medio de sueño muy oscura en la que se nos enseña lo básico del juego, es decir, el tutorial. En cuanto nos pasamos eso que es muy bonito visualmente, pero que no se entiende muy bien hasta bien avanzado todo, nos encontraremos en una isla de ensueño junto con dos amiguetes viendo lo bien que se vive divirtiéndose a todas horas y sin ninguna clase de preocupación, hasta que ocurre algo que separa a Sora de sus amigos, haciéndole aparecer en otro mundo, en uno llamado Ciudad de Paso, donde comienza su búsqueda y descubre que hay unos seres malos llamados “Heartless” (Sin Corazón) que se alimentan de los corazones de la gente y que los puede combatir con una llave espada que tiene por ser el elegido y que le sale así de la nada.
A partir de ahí, empieza a visitar distintos Mundos Disney, metiéndose en cierto modo dentro de las películas clásicas (y no tan clásicas) como pueden ser Alicia en el País de las Maravillas, Aladdin, Hércules… y en cada viaje va descubriendo una pista nueva acerca del paradero de sus amigos Riku y Kairi, así como va comprendiendo a santo de qué vienen sus poderes y cuál es su misión en el mundo; que no es otra que no dejarse absorber por la oscuridad y ser alguien que abra las puertas de la luz.
El juego jugablemente está muy bien, en duración es la leche y además tiene unos cuantos extras que le pueden inflar una barbaridad de horas como son el pasarse el Coliseo entero con todas sus copas, hasta las especiales entre las que está mi ángel unialado favorito, Sephiroth; o también hacerse el bosque de los cien acres (mundo de Winnie the pooh al que se accede desde la casa de Merlín el mago) o conseguir las huellas de los 101 dálmatas en plan “hazte con todos” de Pokémon, pero a lo Disney).










