
Hubo un tiempo en que los videojuegos no eran considerados cultura por más que unos pocos fans, pero eran unos fans que salvo contadas ocasiones tampoco es que tuvieran tanta información como se puede tener ahora, porque ni se disponían de tantos medios ni la oferta era tan alta, es por eso también que muchos conceptos que ahora son esenciales y forman parte del día a día de los medios que tratan este sector, de manera incluso que como es un tema tan a la orden del día, se comentan muchas cosas por prensa no especializada o gente de a pie que va de entendida sin tener ni idea, teniendo así después joyas que nos pueden entretener a todos como el que Mario sea de Sony (dicho hace escasos días por ADN y ojo a que Pokèmon sea segunda en ventas llevando más y encima teniendo el nombre mal escrito) o que la Playstation sea “veneno capitalista” en boca de Chávez, porque enseña a matar.
Sin embargo, antes, aunque los fans no supiéramos demasiado sobre el tema, por lo menos no decíamos esas burradas ni nos importaban demasiado la serie de elementos que ahora condicionan la compra de muchos, antes uno sólo miraba si algo le
divertía y le satisfacía de manera global, no se ponía a hacer comparaciones de los títulos multiplataforma que pudiera haber, aunque sí hubiera luchas encarnizadas de las dos máscotas de compañías rivales por aquel entonces y bien avenidas en el presente. Esas luchas diferenciaban los bandos de SEGA y Nintendo; y yo.. yo fui siempre de Nintendo, me críe con Mario, el primer Super Mario Bros fue el primer juego que me gustó de verdad y fue el que hizo que deseara con todas las ganas tener una consola propia para no tener que ir a casa de mis primos a echar unos vicios, por lo que en realidad fue el culpable de que hoy me encuentre como me encuentro, coleccionando sistemas, juegos y escribiendo una entrada sobre uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos, porque aunque el primer Super Mario me metiera en esto, fue el tercero el que verdaderamente me caló de todo con sus fases, sus enemigos, su colorido, los disfraces de Mario, la belleza de sus mundos, los muchos “trucos” que había…
La verdad es que, aunque me paso la vida recordando esta auténtica maravilla (y hasta juego a veces de nuevo con mi vieja NES) es en parte culpa del New Super Mario Bros. Wii que esté hoy aquí escribiendo sobre este título tan especial y querido por mí.
¿Por qué es mejor este Mario que el resto y por qué es incluso el mejor juego de plataformas hecho hasta la fecha? Bueno, dejando de lado el factor nostalgia, pues es algo peligroso y afilado que podría haber hecho que no valorase otras cosas como se merecen, creo que es el que tiene más disfraces, más variedad de mundos y una curva de dificultad mejor diseñada, haciendo incluso que a partir de eso se pueda sacar una máxima: lo difícil no está reñido con lo simple. Y es que el juego termina siendo bastante difícil, aunque su mecánica es muy simple y además no hay que olvidar que los controles son muy reducidos, a pesar de las diferentes cosas que pueden llegar a hacerse según el disfraz con el que esté Mario, pues si está por ejemplo como mapache puede volar si corre lo suficiente como para emprender vuelo, con tanuki es algo similar por la salvedad de que además puede transformarse en un demonio de piedra para que durante unos segundos nada le pueda dañar (salvo una caída por un precipicio), como rana puede nadar mejor por el agua y entrar por lugares que de otro modo no podría, etc.
La historia era lo que todo el mundo conoce y además no importaba mucho qué excusa metieran para este plataformas sin igual, porque esto no es un rpg ni un juego de aventura donde lo más importante es el argumento, aquí no importa tener que ir por distintos reinos ayudando a los demás, sino que lo que importan son las diversas fases con sus múltiples caminos, sus saltos al cielo, sus inmersiones en el agua, sus exploraciones en las cuevas, ver lo pequeño que es uno en el país de los gigantes para sentirse como un auténtico liliputiense, etc. Sin embargo, bien es cierto que gracias a esa historia pudimos conocer a los siete hijos de Bowser, teniendo así una amplia gama de diferentes enemigos para cada uno de los ocho mundos (contando con el propio del malo, maloso de todo) y obteniendo siempre una recompensa especial por nuestro buen hacer, recompensa que era a modo de objeto utilizable cuando quisiéramos desde el área de mapa de zona antes de seleccionar una pantalla, ya que otra de las grandes bazas era el poder utilizar esos objetos y había incluso varios lugares en los mapas en los que nos ayudaban los toads o se nos daban recompensas a modo de minijuego de cartas cada vez que conseguíamos ciertos puntos en nuestro marcador.
Sin duda, Mario es una figura que ha sabido envejecer muy bien y que todavía tiene mucho por dar y tiene muchas tuberías por las que entrar, muchos Buu a los que asustar mirando de frente, etc. y además este título en concreto es imperecedero por los siglos de los siglos y eso que todavía no estaba Yoshi.
